miércoles, 17 de marzo de 2010

Lo mejor de Atari 2600

5 – Donkey Kong
Otro que tampoco necesita presentación. Aunque la versión para Atari 2600 fuera un tanto cutrosa comparada con el original, lo cierto es que la diversión seguía intacta y era un juego jodidamente adictivo. Ya sabéis de que iba el tema, ascender evitando los barriles hasta rescatar a la pánfila de la princesa, con píxeles como piedras amenizando el paisaje.
4 – Spider Fighter
Trepidante y sin pausa, este juegazo de Activision era una de esas interesantes evoluciones del Space Invaders/Galaxian en donde los enemigos se movían a una gran velocidad. Cuando destruíamos a una especie de huevo/objeto místico, los enemigos se transformaban en arañas hostiles y con capacidad de moverse a la velocidad de la luz. Al eliminarlas comenzaríamos una nueva pantalla y vuelta a empezar. Era un reto a tener en cuenta, que en sus niveles más avanzados conseguía desquiciar a cualquiera.
3 – Atlantis
Juego inquietante en el que debíamos proteger a la mismísima Atlántida del ataque de unos desalmados que querían acabar con su civilización. Para evitar el genocidio dispondríamos de tres torretas con las que disparar a los enemigos. Según la dirección que pulsáramos activaríamos una u otra, si no presionábamos ninguna disparábamos con la del centro. Atlantis tiene algo especial, la minimalista recreación de algo tan etéreo a base de tres píxeles bien puestos.
2 – Keystone Kapers
Entretenimiento puro. Nuestro objetivo era dar caza a un ladrón antes de que llegase a la planta superior del edificio. A medida que superábamos niveles irían apareciendo nuevos elementos que nos dificultarían la tarea. Nuestro policía tenía la capacidad de saltar y agacharse, movimientos vitales para no morder el polvo antes de que el caco escapase. En la parte inferior de la pantalla se mostraba un mapa que nos indicaba la situación del delincuente. Una joyaza hamijos míos.
1 – Pitfall
Tachán! Seguro que no es una sorpresa ver a este juegazo -también de activision- en lo más alto de mi top particular. Lo bueno de Pitfall radicaba en la variedad de situaciones que nos encontraríamos tras cada pantalla, lo cual rompía muchos tópicos sobre la monotonía que estos cartuchos ofrecían. Además contaba con un apartado decente para la época que dejaba en bragas a sus competidores. Clásico entre los clásicos, el abuelete de Nathan Drake.

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